Corría el año 2009 aproximadamente cuando en una clase de Introducción a la Biblia en el Instituto Bíblico Nacional (IBN), de calle Ejército en Santiago de Chile y repasando aspectos importantes del proceso de formación de la Biblia, nació la idea de realizar algo más allá de guardar los nobles conocimientos adquiridos.
¿Cómo llevar la Biblia y reflexión teológica a las personas?, y sobre todo aquellas que por diversas razones no tienen la oportunidad de adquirir y conocer lo que yo en ese momento estaba absorbiendo en una sala de clases.
Alcanzar a muchos que no conciben pisar el suelo de un templo ni sentarse a escuchar un sermón bíblico en un culto dominical.
Fue entonces que muchas ideas fluyeron en la cabeza, pero de todas, la idea de entrar en el mundo de las versiones de la Biblia, coleccionarlas y estudiar la razón de éstas.
Luego quizá atrevidamente preguntar ¿porqué en Chile no tenemos un museo de la Biblia?.
Junto con investigar de la existencia de algún proyecto de museo, pude establecer sólo el trabajo aislado de coleccionistas y expositores itinerantes chilenos, planteándome en ese entonces la idea de realizar un museo de la Biblia. ¿Cómo, cuándo y dónde?, sería el comienzo de un largo caminar para responder esta interrogante.
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Ayudados del Señor, mi familia y unas hermanas de la congregación, realizamos el año 2012 una exposición y presentación de algunos ejemplares de biblias de habla hispana. Fue la primera en el conocido gimnasio de Macul, de Avenida Quilín un día domingo con motivo de la celebración del Mes de la Biblia, pero sin mayor concurrencia, a raíz del horario, ubicación y diversos factores que afectaron. La segunda (presentación) en un culto de una iglesia al que fuimos invitados.
Con el paso del tiempo, adquirimos distintos ejemplares de biblias. A esto se añadió la confección de pequeñas maquetas e implementos de exposición. Es así que frente a tanta información y contenido de materias asombrosas, decidimos que esto debía exponerse masivamente y ser conocido por todas las personas, quienes pueden recibir distintos datos y enseñanzas de la Biblia. Asimismo, concederles la oportunidad de interactuar, opinar y aportar a la exposición en un ambiente cultural distinto.
Es así entonces que la idea original de un museo comienza a madurar y ser compartida con diversas personas, algunas no creyentes que dieron su opinión y sana crítica.
La primera descripción del proyecto fue: Un Museo de la Biblia no itinerante en Chile, cuya labor principal sería colaborar con la misión de la Iglesia en su tarea de dar a conocer y predicar el Evangelio de Jesucristo a toda criatura, utilizando la exposición de las Sagradas Escrituras (Biblia). Asimismo, generar actividades enfocadas en la investigación teológica, difusión y desarrollo de las artes y cultura, a través de cinco áreas de trabajo y diversas unidades que la estructurarían.
De esta forma, nace la idea de formar una “Casa” (lugar de encuentro) “de Exposición” (constantes muestras ilustrativas) “Bíblica” (con énfasis en las Sagradas Escrituras), evolucionando el concepto a “Casa Bíblica de Exposiciones”.
Entendimos que por delante se habría un abanico de situaciones y puertas para asentar el proyecto de museo y que este además se transformaría en un centro cultural cristiano, para dar acogida a una población de creyentes que hacen arte y cultura, pero se desconocen en nuestra realidad cristiana.
El Proyecto resultó ser un gran desafío, cada día expandiéndose con nuevas ideas, planes y trabajos afines. Consciente de nuestra carencia de recursos y la altura intelectual que ya poseen otras personas y entidades dedicadas al rubro, con años de tradición y acabadas muestras museológicas, decidimos enfrentar con humildad nuestra realidad y abrirnos paso en esta travesía para consolidar este proyecto, en conformidad a la inspiración que el Señor nos dio, cuyo fin es levantar la siempre Santa Palabra de Dios en beneficio de toda criatura.
Los años pasaron rápidamente, trayendo con ello distintos afanes, pruebas colectivas y personales, viendo lo dificultoso de dar pasos más concretos en el proyecto. Sin embargo, continuamos avanzando o por lo menos dando pasos y a veces teniendo la sensación de caminar en círculo y no a un norte definido. Pero en octubre del 2017 hicimos una pequeña exposición en plena Plaza de Armas de la comuna de Puente Alto en el contexto de una marcha por Cristo. En el lugar compartimos nuestra pequeña muestra museográfica con una población hambrienta y deseosa de conocer la Biblia, situación que nos motivó para seguir creyendo y avanzando en las ideas concebidas.
En el año 2018 comenzamos a trabajar para la adquisición de una personería jurídica que nos permita presentarnos ante la sociedad de una forma ordenada y acorde a las leyes vigentes. Es así que el 21 de marzo del 2019 en una sencilla cesión de calle Barceloneta 1 Poniente N° 1738 de la comuna de Puente Alto, constituimos el Directorio de lo que sería la Fundación Museo de la Biblia y con fecha 31 de julio del 2019 se nos concede nuestra Personería Jurídica N° 292864 en la misma comuna.
Finalmente el periodo de pandemia trajo nuevos obstáculos hasta la normalización de la sociedad y así entonces retomar el proyecto museológico.
Hoy presentamos esta web para todo el mundo y exponemos nuestra actividad con la confianza que el Museo de la Biblia en Chile, sea una gran bendición para todos sus asistentes.
¡Ya somos Fundación! y con ello nuevas responsabilidades, pero siempre encaminados a nuestro claro objetivo de levantar un Museo de la Biblia para nuestro amado Chile.
Sean desde ya muy bienvenidos.
Fundación Museo de la Biblia
“Ideas y trabajo museográfico para acercar la Biblia, arte, cultura y reflexión teológica a todas las personas”
Rodrigo Hormazábal Betancourt