La Fraternidad en nuestra Comunidad comenzó varios años atrás, cuando todo esto era impensado. En nuestro recorrido hemos conocido a gente preciosa que con su encanto y virtudes no tan solo trajeron amistad a nuestras vidas, sino también bendición de nuestro Dios que perdura a la fecha. Es el caso de nuestra querida hermana Purísima Silva Palma, quien pese a sus problemas de salud no ha dudado en apoyar cada proyecto de la Fundación y compartir en distintas etapas de Iglesia que hemos trabajado.