Introducción
En el capítulo anterior vimos la estructura de la Biblia y los libros contenidos en ella. También revisamos el canon hebreo, el canon cristiano del Antiguo Testamento y finalizamos con la estructura y los libros del Nuevo Testamento.
En este capítulo hablaremos sobre la confiabilidad de la Biblia en términos documentales. Veremos la distancia entre los hechos que relata y su escritura. Hablaremos sobre la cantidad de manuscritos sobre los cuales está basada y los compararemos con otros escritos clásicos de la literatura universal para saber si es confiable o no.
Confiabilidad de la Biblia
Al leer la Biblia es importante que tengamos claro si ella es confiable o no. Como cristianos creemos y sabemos que es la Palabra de Dios, pero, ¿cómo saber si podemos confiar en ella como documento? ¿Cómo saber si los escritos que tenemos en la actualidad son los mismos que se escribieron originalmente? ¿Cómo podemos saber que los textos bíblicos que tenemos en nuestras biblias hoy en día no han sido manipulados con el paso del tiempo?
Estas preguntas pueden ser respondidas conociendo algunas características fundamentales de la Biblia, tales como la distancia entre su escritura y las épocas que relata, junto con la fiabilidad de los textos.
La Biblia, como documento, no tiene comparación con ningún otro escrito, ni siquiera con las más grandes obras de la literatura universal e históricas. Su corta distancia con los hechos que relata, la fiabilidad con la que reproduce la época que describe y la confirmación de la arqueología moderna hacen de la Biblia un libro inigualable.
Distancia de redacción entre los escritos de otras religiones y los hechos que relatan
El budismo
El budismo es una religión y filosofía “tranteísta”, es decir, que no se tiene ni se sigue a un dios “todopoderoso”. Se centra en buscar la paz, armonía, tranquilidad y equilibrio. Se considera a Buda su fundador, quien vivió entre el siglo V y IV a.C.
Los primeros escritos sobre Buda fueron redactados entre el siglo I a.C. y el siglo III d.C., es decir, una distancia de aproximadamente unos 400 años entre los eventos que relatan y su escritura.
El Islam
El Islam es una religión abrahámica monoteísta que establece que “no hay más dios que Alá y Mahoma es su profeta”. Tal como lo indica su premisa, Mahoma es su profeta principal, quien vivió a inicios del siglo VII d. C.
La primera biografía de Mahoma fue escrita entre los siglos VIII y IX d.C., es decir, entre unos 100 y 200 años de distancia entre la vida de Mahoma y los escritos sobre él.
Distancia de redacción de los escritos de la Biblia y los hechos que relata
Dependiendo del libro de la Biblia que escojamos, existe más o menos distancia entre su escritura y los hechos que relata. Por ejemplo, Moisés y el Éxodo, en donde se puede observar una corta distancia entre los hechos y su registro escritural, probablemente fue escrito a una distancia de menos de 40 años. En el caso de Génesis la distancia es mucho más grande entre los hechos relatados y su registro, probablemente más de 400 años. En todo caso, se sabe que los textos del Antiguo Testamento son confiables, como veremos más adelante.
En el caso del Nuevo Testamento, las distancias entre los hechos que describe y su registro documental es muy poca, siendo, en algunos casos, de solo un par de décadas.
Evangelio de Mateo
Existe un papiro de Mateo conocido como papiro Thiede el que, según un análisis paleográfico, arrojó que fue escrito entre los años 40 y 50 d.C. Esto significa que, probablemente, Mateo fue escrito antes o, a más tardar, durante dichos años.
Evangelio de Juan
En este caso, el evangelio de Juan fue datado por el año 90 d.C., debido al análisis de un papiro conocido como John Rilands. Si consideramos que dicho papiro era una copia del escrito original, lo que es muy probable, quiere decir que el evangelio de Juan fue escrito antes del 90 d.C. Existen algunos eruditos que indican que, incluso, fue escrito antes del año 70 d.C.
Evangelio de Marcos
En el caso de Marco, fue datado por los años 60 d. C. debido a un papiro de Marco encontrado en las cuevas de Qumrán en 1948.
Como nota general al Nuevo Testamento, hoy en día muchos eruditos creen que todos los libros del Nuevo Testamento fueron escritos antes del año 70 d. C.

Fidelidad de los textos de los escritos clásicos y cantidad de manuscritos
La guerra de las Galias (Julio César)
Según los eruditos, fue escrito en un latín elegante entre los años 58 y 50 a.C. Hasta nuestros días han llegado 9 manuscritos buenos, siendo el más antiguo 900 años posterior a su escritura original.
Las décadas (Tito Livio)
De 142 libros escritos originalmente, nos han llegado 35 y solo 20 manuscritos buenos, el más antiguo del siglo IV, a tres siglos de distancia de su escritura. Fueron escritos entre el 27-9 a.C.
Historias (Tácito)
Fue escrito el 100 d.C., aprox. Es uno de los escritores no cristianos que hace referencia a Jesús al hablar de la persecución de los cristianos por Nerón. De 14 libros han llegado a la actualidad solo 4 y medio.
Anales (Tácito)
Escrito entre los años 110-120 d.C. De 16 libros escritos nos han llegado 10 enteros y 2 en parte. Los más antiguos son 1 del siglo IX y otro del siglo XI, dándonos una distancia de entre 8 y 10 siglos desde su escritura.
La guerra del peloponeso (Tucídides)
Escrita en el siglo V a.C., solo nos han llegado 8 manuscritos, el más antiguo del año 900 d.C., es decir, una distancia de 1300 años de cuando fue escrita.
Fidelidad de los textos de la Biblia
Con respecto al Antiguo Testamento, hasta 1948 el texto más antiguo era el códice de Leningrado que era del 1008/1009 d.C.
En 1948 se descubrieron en Qumrán una serie de documentos conocidos como Los Rollos del Mar Muerto. En dicho descubrimiento se encontraron tres tipos de manuscritos:
- Manuscritos de la secta de los esenios de Qumrán.
- Manuscritos de textos apócrifos, literatura enóquica.
- Manuscritos de la Biblia.
Los manuscritos encontrados permitieron comprobar que los textos basados en el código de Leningrado, que teníamos en nuestras Biblias en ese momento, eran iguales a los textos de los manuscritos de Qumrán. Esto quiere decir que, a pesar de la gran cantidad de siglos de por medio, los textos que tenemos en nuestras Biblias actualmente son los mismos de hace mil años y, por supuesto, de hace dos mil años.
Esos manuscritos encontrados en Qumrán fueron escritos entre el siglo II a.C hasta finales del s. I d.C.
Ejemplo del libro de Isaías
El texto de Isaías es el rollo mejor conservado del descubrimiento de los rollos de Qumrán. Es el mismo texto que tenemos en nuestras Biblias hoy en día y fue escrito (copiado) entre los años 200-150 a.C.
Otro tema importante es que los rollos de Qumrán ha permitido ver que la interpretación bíblica de los textos que daban los cristianos era mejor que la de los judíos. A continuación se muestra un ejemplo de esto:
El Salmo 22:16 dice “Horadaron mis manos y mis pies”. Este es un texto en el que no hay discusión hoy en día de su contenido. Pero, en versiones judías, en vez de “horadaron” decía “como un león”, es decir, según algunas versiones judías antiguas el versículo decía “como un león [están] mis manos y mis piés”. Pero, con el descubrimiento de los rollos de Qumrán, se confirmó que la versión cristiana era la correcta. El texto dice “horadaron”. Esta es la interpretación que los cristianos venían enseñando por siglos.
En conclusión, podemos decir que el Antiguo Testamento es un texto confiable, transmitido por una gran cantidad de manuscritos y, además, cercano a los hechos que relata dependiendo del libro que estemos considerando.
En caso del Nuevo Testamento
Del Nuevo Testamento tenemos, en la actualidad, 5.686 manuscritos, divididos como sigue:
- 109 papiros.
- 307 unciales, manuscritos griegos en mayúsculas.
- 2.860 manuscritos griegos en minúsculas.
- 2.410 Lexionarios, colecciones de textos del NT.
Además, tenemos:
- 9.300 manuscritos de traducciones antiguas, de finales del siglo I e inicios del siglo II.
- 10.000 manuscritos de la Vulgata latina, traducción al latín del NT.
Esta cantidad de manuscritos del Nuevo Testamento es espectacular, no hay ningún otro texto antiguo que se le iguale. Pero, a pesar de la incomparable diferencia entre la Biblia con los escritos clásicos, se tiende a dudar de la confiabilidad de la Biblia y no del contenido de las obras clásicas mencionadas anteriormente, a pesar de los pocos manuscritos que nos han llegado de ellas. A pesar de la abrumadora diferencia, se duda del contenido de la Biblia.

Conclusión
La Biblia se destaca como un documento absolutamente único en la historia de la literatura y la religión, tanto por la cercanía temporal entre los hechos narrados y su redacción, como por la abundante evidencia manuscrita que respalda su transmisión a lo largo de los siglos.
A diferencia de los textos fundacionales de otras religiones —como el budismo o el islam— cuya redacción ocurrió varios siglos después de los eventos que relatan, los libros bíblicos se escribieron en lapsos mucho más cortos, en algunos casos apenas décadas después de los hechos. Ejemplos como los papiros de Mateo, Juan y Marcos muestran que los evangelios fueron compuestos tempranamente, situándose muy cerca de los acontecimientos históricos que describen.
En cuanto a la evidencia documental, ningún otro texto de la Antigüedad se acerca a la Biblia. Obras clásicas como La guerra de las Galias de Julio César o los escritos de Tácito cuentan con escasos manuscritos y grandes distancias temporales respecto a sus originales. En contraste, la Biblia posee miles de manuscritos, tanto del Antiguo como del Nuevo Testamento, lo que permite reconstruir con gran precisión el texto original.
El hallazgo de los Rollos del Mar Muerto en 1948 fue decisivo: los manuscritos bíblicos encontrados —datados entre el siglo II a.C. y el I d.C.— confirmaron que los textos que poseemos hoy son sustancialmente idénticos a los de hace más de dos milenios. Ejemplos como el Rollo de Isaías y la lectura del Salmo 22:16 (“horadaron mis manos y mis pies”) corroboran la fidelidad textual y la validez de interpretaciones cristianas transmitidas durante siglos.
Por último, el Nuevo Testamento cuenta con más de 5.600 manuscritos griegos y miles de traducciones antiguas y versiones latinas, superando con creces cualquier otra obra de la antigüedad en términos de testificación documental.
En suma, la Biblia no solo es confiable desde la perspectiva de la fe, sino también desde un análisis histórico, textual y arqueológico. Su cercanía a los hechos, la abrumadora cantidad de manuscritos y la precisión en la transmisión textual de su contenido la convierten en un testimonio histórico excepcional, incomparable con cualquier otro documento antiguo.
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